Nuestros colegios han retomado sus actividades académicas, dando inicio a un nuevo año marcado por el encuentro de nuestras comunidades educativas. Primero se incorporaron los equipos directivos en conjunto con auxiliares y adminstrativos, luego los docentes y, finalmente, dimos la bienvenida a nuestros estudiantes, quienes son el corazón de nuestra misión educativa.
El año comenzó con la celebración de la Santa Misa junto a todos los funcionarios, poniendo este nuevo ciclo en manos de Dios y renovando nuestro compromiso con una educación centrada en Cristo y abierta al mundo.
Comunidades que vuelven a encontrarse
En el Colegio Notre Dame, el regreso a clases estuvo marcado por reencuentros, abrazos y la energía propia del inicio de un nuevo año escolar.
Uno de los momentos más significativos fue el Último Primer Día de Clases de los estudiantes de IV° medio, quienes compartieron un desayuno junto a sus profesores jefes y apoderados. En un ambiente de cercanía y emoción, recibieron palabras de aliento de sus compañeros y del rector, culminando el encuentro con fotografías en el Mástil, símbolo de la identidad y tradición del colegio.
Posteriormente, toda la comunidad se reunió para el Mástil de Bienvenida, instancia en la que se agradeció a Dios por el reencuentro, se presentó a los nuevos integrantes de la comunidad educativa y se entonó con orgullo el himno institucional. En los primeros días del año escolar, además, se celebró la Misa de Inicio de Año Escolar junto a los estudiantes desde 5° básico a IV° medio, presidida por el capellán del colegio, Padre José Agustín Tapia.
En el Instituto de Humanidades Luis Campino, el inicio del año escolar se vivió con entusiasmo y sentido de comunidad, en una jornada de bienvenida que reunió a estudiantes, familias y equipos educativos.
Durante el acto de inicio, el rector Ismael Guerra Saintard invitó a los estudiantes a formarse como líderes cristianos-católicos, conscientes de los valores institutanos y llamados a transformar su entorno desde la excelencia, el respeto y el servicio al prójimo.
La jornada incluyó momentos especialmente significativos para la comunidad institutana, como el Último Primer Día de Clases de los estudiantes de IV medio, quienes compartieron un desayuno junto a sus familias, profesores y autoridades del colegio. Asimismo, se generó un espacio de encuentro con exalumnos de la Generación 2025, quienes regresaron al instituto para compartir con el equipo directivo sus experiencias y proyectos en esta nueva etapa de sus vidas. Durante la ceremonia también se reconoció a estudiantes destacados por sus logros académicos y participación en instancias internacionales.
Por su parte, en el Colegio Sagrados Corazones de Alameda, la comunidad educativa vivió una ceremonia de inicio marcada por el sentido de pertenencia y la acogida a los nuevos estudiantes. En esta instancia se entregó un banderín institucional a los niños y niñas que se integran por primera vez al colegio, gesto simbólico que representa su incorporación a la vida de la comunidad.
Durante la ceremonia también se reconocieron los destacados resultados en la Prueba de Acceso a la Educación Superior (PAES), donde estudiantes de la generación egresada recibieron un galardón por sus puntajes sobresalientes, celebrando así el fruto del esfuerzo académico y el acompañamiento formativo vivido durante su etapa escolar. La rectoría, además, dirigió un saludo cercano a toda la comunidad educativa, invitando a vivir este nuevo año con espíritu fraterno, compromiso y esperanza.
En el Colegio Seminario Pontificio Menor, el inicio del año escolar se vivió en un profundo clima de fe con la celebración de la Eucaristía de Miércoles de Ceniza, presidida por el padre Andrés Moro. Estudiantes, docentes y funcionarios se reunieron para poner en manos de Dios los desafíos y metas del nuevo año, reflexionando sobre la importancia de vivir el respeto, la responsabilidad y la solidaridad dentro de la vida escolar.
La liturgia invitó también a cultivar el perdón y la misericordia en la convivencia diaria. La celebración concluyó con palabras de bienvenida y acción de gracias por parte de la rectora, junto con una bendición especial para los nuevos integrantes que se incorporan a la comunidad educativa.
Desafío 2026: identidad y excelencia al servicio del mundo
El 2026 nos convoca a vivir una etapa de madurez misionera como Red.
Si en 2025 caminamos como “Jóvenes apóstoles, peregrinos de esperanza”, hoy estamos llamados a proyectar nuestra identidad con mayor profundidad y coherencia, fortaleciendo una excelencia académica verdaderamente al servicio del bien común.
Bajo el lema “Jóvenes en misión, una constelación de luz para el mundo”, reafirmamos nuestro compromiso con una formación integral que articule fe, pensamiento crítico y alto estándar académico, en sintonía con la Carta del Santo Padre “Diseñar nuevos mapas de esperanza” y las Orientaciones Pastorales del Arzobispado de Santiago 2025–2029.
Inspirados en el testimonio de Carlo Acutis, quien nos recordaba que “todos nacen como originales, pero muchos mueren como fotocopias”, queremos formar jóvenes auténticos: intelectualmente rigurosos, espiritualmente arraigados y comprometidos con transformar la realidad desde el servicio.?